Crítica en La Verdad de Murcia por Javier Artaza (08/01/2015)

2015 / 01 / 19
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http://www.laverdad.es/murcia/culturas/musica/201501/12/portentoso-joaquin-riquelme-20150112001853-v.html

 

Son 20 jóvenes con un futuro ilusionante, unidos por la -¿extinta?- Orquesta de Jóvenes de la Región, que, formándose en diferentes centros nacionales e internacionales, se juntan para hacer música de una manera esplendorosa. Así quedó demostrado, para disfrute de los privilegiados que acudimos a verlo, en el primer concierto del ciclo Pro Música de este año 2015, que se celebró el día 8 en el Auditorio Víctor Villegas.

Con un criterio y una sonoridad apabullantes, se pueden resaltar muchas virtudes, a cual más relevante: desde el riesgo de enfrentarse a un programa que mezclaba obras celebérrimas con otras de reciente creación en lo que parece una declaración de principios que dice mucho y bien de sus intenciones, a una nitidez en la lectura interpretativa que permitió la percepción de diferentes sonoridades en función de las obras, adaptándose a ellas y haciéndolas crecer. Todo ello pasando por una seriedad y un rigor que deberían ser motivo de reflexión para quienes no aciertan a ver en las manifestaciones culturales todo el valor de bien común enriquecedor y ejemplificante que suponen. No se olvide que el resultado, magnífico, es consecuencia de un gran esfuerzo previo, y debe servir de modelo para los que vienen por detrás.

Y entre tanto parabién, el gran Joaquín Riquelme, punta de lanza de todos ellos y para quien los halagos se nos quedan cortos ya, que, una vez más, mostró su portentoso talento en el ‘Concierto’ de Salvador Brotons, compositor de delicada escritura y elevada riqueza expresiva. Es una obra de sonoridad un tanto compleja y que, si bien aparentemente parece estar construido siguiendo esquemas sonoros asumibles, esconde una gran riqueza de planos que Riquelme dibujó con equilibrio, dulzura y sonoridad, siempre ajustada al momento, en perfecta conjunción con el grupo dirigido con notable criterio por José Néstor Tomás, que quedó corroborado con la fantástica ‘Serenata Op. 48’ de Tchaikovsky y su interesante y personal lectura, sobre todo el primer movimiento. El Piazzolla final no hizo sino evidenciar todas las virtudes de un conjunto ejemplar, del que esperamos y deseamos, en grupo y por separado, un futuro acorde a su calidad.

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